REFLEXIÓN
MÓDULO 2
Durante
este módulo y sus actividades he aprendido a mirar la alimentación desde otros ángulos.
La
primera actividad, la transformación de una receta tradicional, me ha parecido
ideal para aprender a cuidar lo que como sin perder el placer de cocinar y
comer.
Por
otro lado, la elaboración de una receta de aprovechamiento, en mi caso las croquetas
de cocido, me hizo valorar la cocina como una forma de evitar el desperdicio y
aprovechar todo lo que tenemos en casa, como se ha hecho toda la vida.
Después,
en el debate sobre comida tradicional y comida moderna reafirmé mi postura:
prefiero lo tradicional porque me gusta saber lo que como, además tiene
historia y suele ser una comida más accesible y auténtica. No obstante, me
pareció muy enriquecedor conocer las opiniones de mis compañeros y ver que
también la cocina moderna tiene su punto.
Por
último, al analizar la etiqueta de unos cereales integrales, aprendí a fijarme
en lo que realmente contiene un producto, más allá del marketing, y descubrí lo
importante que es entender lo que compramos.
Todas
estas actividades se pueden llevar al aula de manera muy útil, y también muy
necesaria. Hay varias maneras de implementarlas pero me parece curioso
trabajarlo a través de un proyecto sobre gastronomías del mundo. En este
proyecto pueden hacer todo lo que hemos hecho nosotros en este módulo: transformar
recetas, elaborar platos de aprovechamiento, debatir sobre diferentes formas de
cocinar o analizar productos reales del supermercado. Son aprendizajes que
conectan con la vida cotidiana, fomentan el pensamiento crítico, la
sostenibilidad, la salud y la creatividad. Además, permiten trabajar en equipo
y compartir experiencias personales, algo que hace que el aprendizaje sea más
significativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario